viernes, 25 de febrero de 2011

Un instante

Corro hacia el sol donde los colores se resquebrajan en blanco. Ninguna mano me sujeta el pié, mi pié esta frío, empiezo a llorar y no quería. No me asusta la soledad, me asusta la dependencia de las costumbres ¿quién llena ahora el otro lado de la cama? ¿quién espera mi llamada? alguien por quien levantarte temprano ¿y ese futuro que visité en una charla? ¡maldita máquina del tiempo! sigo aquí en el 2010 aferrado a un cojín que ya no huele a nada en especial, que ya no huele como yo recordaba. Me gusta como huelen las cerillas cuando arden aunque solo sea un instante.

lunes, 21 de febrero de 2011

Nuevo trabajo

Mañana tengo una entrevista, es para uno de esos puestos de esclavo, muchas horas poco dinero y sumisión. Parece que mis nuevos dueños no están tan mal como la actual, me han dicho que son buena gente, que lo más seguro es que me hagan un contrato de jornada completa, todo un lujo la verdad, pero tengo que discutir bien los horarios, pagas etc.

En principio tendré responsabilidades y autoridad, voy a ser el encargado de un restaurante por las noches. Todo el personal bajo mis ordenes, tendré que organizar horarios, pedidos, discutir con los empleados, repartir tareas. Claro que por el momento soy la única persona contratada como personal de sala, el restaurante es nuevo y aun no hay mucho trabajo en el horario en el que yo mando.

Quizá me desdoble en dos personalidades, una la que ya se hacer, la que acata ordenes, se queja poco y obedece, la otra ¡de manda más!. Me tendré a raya, discutiré conmigo mismo mis horas de entrada y de salida, quizá me sancione y despida si cometo muchos errores. Por otro lado buscaré un abogado y me denunciaré por acoso, y abuso de autoridad ¡me pediré una indemnización! ¡Aré una huelga! Mientras, intentaré pactar con el abogado denunciante, quizá me dé un pequeño aumento de salario y unos días de fiesta si retiro la demanda, pero por si a caso, iré borrando los horarios de semanas anteriores para que no se pueda demostrar el exceso de horas que me impuse, ¡mientras menos pruebas mejor! Por lo menos en nomina no se incluyen los extras de salarios y no los podré reclamar ¡jódete!.

Existo

Creo que no existo, es la deducción resultante de mis diversas observasiones al mundo que me rodea, o al mundo que no me rodea, pues creo que no existo. Me doy cuenta que mi presencia o ausencia pasa inadvertida, como si existiera en un plano diferente, observando cual espectador que aunque quiere no puede interactuar con el entorno.

En otros tiempos mi presencia física era evidente, existía aun sin pretenderlo, existía para los sentidos, gusto, tacto, olfato, oído, vista e incluso para algún sentido extrasensorial, digamos que me hacía notar. En algún momento de estos últimos años he dejado de emitir señales. Tal vez, abrumado por tal tangible existencia, por la indomable evidencia presencial de ese momento pasado, donde todo lo que yo era contaba en todo lo que se percibe, dejé poco a poco de conectarme con el mundo y así con el tiempo dejé de existir.

Inmerso en una sociedad masificada de existencias deslumbrantes, en la que llevar más colores, tener un tono de voz más alto, oler hasta llegar a ahogar, ser el que más empuja y dejar un buen sabor de boca, me hizo replantearme la lucha por el poder del ser, del estar. Supongo que me cansé y me rendí.

Ahora estoy desentrenado, estoy pero no estoy. La desilusión que me produjo la lucha social por destacar, me hizo pensar que tal vez no importaba si cedía protagonismo, pues ¡me equivoqué! este mundo es tan voraz que si das tu espacio no solo lo ocuparán de inmediato, sino que nadie estará dispuesto a devolvértelo, aunque sea tuyo por derecho propio de existir. No pienses que será fácil ser otra vez, estar otra vez. Esto es una lucha de supervivencia, si no te alimentas morirás de hambre y si tu alimento lo cedes a otros, ellos se harán más fuertes, aferrándose en tu lugar, con sus garras, para intentar no soltarlo jamás.

Si quiero existir tendré que luchar, tendré que empujar más fuerte.

sábado, 19 de febrero de 2011

Crema de limóm

Puede que, un día de estos, todo se acabe. Hago bromas con mis amigos, sobre el fin del mundo, el meteorito que se cargará la tierra, el virus letal fulminante e incurable, el maremoto que se nos llevó a todos y desoló la tierra de nuestra especie, de los humanos. Una catástrofe inminente y merecida.

Esto confirma que estoy deprimido, pero esta vez no es por amor (el amor a veces deprime), creo que esta vez es existencial. Confieso que me siento atrapado en gris. Esta declaración me pone en alerta ¿la sociedad está pasando por una bajada de ánimos en general?. Vivo en una crisis y lo peor de todo es que me afecta más la crisis del resto que la mía, me cansan las malas caras y la apatía.

¿A quien llamas para que te anime si lo que me afecta afecta a todo el mundo? Entonces es cuando se llegan a las comparaciones: Fulano esta peor que tu y Mengano a demás le pasa esto otro, un bucle sin fin de mala energía ¿Mal compartido o comparativo?


Vivir en sociedad es vivir sintiendo (así englobo los cinco sentidos) al que tienes al lado. Empiezo a darme cuenta de que solo saldré de este estado de ánimos cuando la mayoría lo logre, pero si todo el mundo siente lo que yo ¿quién va a dar el primer paso? Alguien tendrá que hacerlo.

Voy a preparar una crema de limón, ese será mi primer paso, algo que me anima de verdad, el limón. Las cosas de los ánimos se empiezan por los pequeños detalles, por los detalles más egoistas, los que se refieren a ti, tu limpieza corporal, tu pelo (en caso de que lo tengas), tu ropa, ponerte guapo, lucirte delante del espejo, prepararte una buena cena, ordenar tu habitación, limpiar tu casa, dedicarte el tiempo libre que tienes para tus goces personales (que no tienen por que ser sexuales), en definitiva, pasos para quererte mas.

No mires a los ojos de la gente, me da miedo, mienten siempre (Golpes bajos).

martes, 8 de febrero de 2011

LO ODIO

Es un reto ponerse delante de un papel en blanco y pintar, se conjugan muchas emociones y se dispara los niveles de miedo al fracaso. Soy demasiado analítico y crítico con las cosas que creo, con mis dibujos, con mis pinturas.

!Esto es solo estética! ¡estos colores no funcionan! ¡esto es una mierda! ¡más aguada! ¡más densa! ¡trabaja más el color! En estos momentos me revelo como mi autentico tirano creativo. Menudo soy yo para una auto dictadura, no me extraña nada que me de una pereza increíble ponerme con los acrílicos.

Tengo que atar, si no destruir, a este seudo Hitler que me martiriza desde dentro ¿quien se cree que es? Tan puntual, tan dogmático, tan inquisitivo, en definitiva, tan cruel. A veces ¡te juro! Que lo odio y soy yo...

PROZAC

Las actividades creativas funcionan como el prozac, bueno, no exactamente, las actividades creativas a veces dan preocupaciones, pero pueden, como el prozac, desviar tu atención del foco principal de tus problemas.


Mi prozac creativo es la cocina. Ultimamente me entrego de una manera muy intensa a las artes culinarias, casi siempre en un contexto teórico y analítico. Diseño platos mentalmente, elijo los ingredientes, visito tiendas, restaurantes y supermercados, no suelo comprar, mi economía no esta para mal gastar, pero dedico mucho tiempo en elaborar pasteles, caldos, panes, carnes, pescados, platos exóticos, platos tradicionales, conservas y mucho mas. Ya he dicho que esto es casi siempre una producción imaginaria, pero se que si quiero puedo. Se donde encontrar los productos necesarios y se como combinarlos.


Tengo libros de cocina que ojeo casi a diario, y aunque muchas veces no pase mas que de la lectura de las recetas y técnicas, algo siempre se infiltra en los fogones de la imaginación. Luego cuando tengo la ocasión pongo en practica una receta imaginada o tal vez leída hace mucho tiempo, o quizá puesta a prueba en alguna ensoñación de los momentos en los que trabajo.


Me estoy haciendo un verdadero experto en abstraerme de mis rutinas diarias y cocinar en mi cabeza, mi cuerpo automatizado atiende a los clientes del bar y hace cafés, limpia platos y cubiertos, atiende las ordenes de mi tirana jefa. En el horno tengo un pastel de crema agria y jengibre con trocitos de manzana y canela.


Yo nunca he tomado prozac, ni ningún antidepresivo, todo lo que conozco de sus efectos es por lo que me cuentan o contaron. Siempre me imaginé que bajo sus efectos te encuentras como forrado de una goma espuma densa, que amortigua la presión, los golpes, los sonidos, el tacto...


Ayer hice pan de higos y naranjas con semillas de amapola, este no fue imaginario, estaba bueno y desprendía un olor cítrico dulzón que inundaba la cocina y casi toda la casa. A veces está bien poner en practica la teoría. Tengo que dibujar mas.

CABEZA MALA

Ando, con la cabeza mala, sin dejar de pensar. Parece que todo perdió color, parece que todos perdimos viveza. Yo espero que sea por el invierno, que no estemos atrapados sin mas en un estado depresivo general. Yo espero que en primavera todo cambie, que este gris sea producto del frío, que este suspiro interminable de resignación sea un espejismo temporal.


Bien ¿de qué estoy hablando? Tengo en mi cuenta bancaria un cero, un rosco, un vacío, un nada; tengo un trabajo que es humillante, con una jefa mal criada y poco profesional; tengo un desequilibrio social; tengo unas caras tristes que me acompañan, en la calle, en el metro, en las cafeterías, en los supermercados. Mi mochila siempre llena de curriculos listos para dejar. A veces tengo hambre, hambre de lo que no me puedo permitir. Tengo la sensación de que esto va a durar mucho tiempo y el tiempo que pasa me hace dudar. Las dudas que tengo, sobre mí, sobre mis capacidades, dudas que infravaloran, me tienen andando sin dejar de pensar.


Cuando duermo sueño, con las piedras de mis zapatos, con las sonrisas obligadas. Estoy cansado y empiezo a entender que no soy el único ¿Son estos tiempos que corren? ¿Crisis? Supongo que si...


Con la cabeza mala, llena de preocupaciones.