sábado, 19 de febrero de 2011

Crema de limóm

Puede que, un día de estos, todo se acabe. Hago bromas con mis amigos, sobre el fin del mundo, el meteorito que se cargará la tierra, el virus letal fulminante e incurable, el maremoto que se nos llevó a todos y desoló la tierra de nuestra especie, de los humanos. Una catástrofe inminente y merecida.

Esto confirma que estoy deprimido, pero esta vez no es por amor (el amor a veces deprime), creo que esta vez es existencial. Confieso que me siento atrapado en gris. Esta declaración me pone en alerta ¿la sociedad está pasando por una bajada de ánimos en general?. Vivo en una crisis y lo peor de todo es que me afecta más la crisis del resto que la mía, me cansan las malas caras y la apatía.

¿A quien llamas para que te anime si lo que me afecta afecta a todo el mundo? Entonces es cuando se llegan a las comparaciones: Fulano esta peor que tu y Mengano a demás le pasa esto otro, un bucle sin fin de mala energía ¿Mal compartido o comparativo?


Vivir en sociedad es vivir sintiendo (así englobo los cinco sentidos) al que tienes al lado. Empiezo a darme cuenta de que solo saldré de este estado de ánimos cuando la mayoría lo logre, pero si todo el mundo siente lo que yo ¿quién va a dar el primer paso? Alguien tendrá que hacerlo.

Voy a preparar una crema de limón, ese será mi primer paso, algo que me anima de verdad, el limón. Las cosas de los ánimos se empiezan por los pequeños detalles, por los detalles más egoistas, los que se refieren a ti, tu limpieza corporal, tu pelo (en caso de que lo tengas), tu ropa, ponerte guapo, lucirte delante del espejo, prepararte una buena cena, ordenar tu habitación, limpiar tu casa, dedicarte el tiempo libre que tienes para tus goces personales (que no tienen por que ser sexuales), en definitiva, pasos para quererte mas.

No mires a los ojos de la gente, me da miedo, mienten siempre (Golpes bajos).

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