lunes, 21 de febrero de 2011

Existo

Creo que no existo, es la deducción resultante de mis diversas observasiones al mundo que me rodea, o al mundo que no me rodea, pues creo que no existo. Me doy cuenta que mi presencia o ausencia pasa inadvertida, como si existiera en un plano diferente, observando cual espectador que aunque quiere no puede interactuar con el entorno.

En otros tiempos mi presencia física era evidente, existía aun sin pretenderlo, existía para los sentidos, gusto, tacto, olfato, oído, vista e incluso para algún sentido extrasensorial, digamos que me hacía notar. En algún momento de estos últimos años he dejado de emitir señales. Tal vez, abrumado por tal tangible existencia, por la indomable evidencia presencial de ese momento pasado, donde todo lo que yo era contaba en todo lo que se percibe, dejé poco a poco de conectarme con el mundo y así con el tiempo dejé de existir.

Inmerso en una sociedad masificada de existencias deslumbrantes, en la que llevar más colores, tener un tono de voz más alto, oler hasta llegar a ahogar, ser el que más empuja y dejar un buen sabor de boca, me hizo replantearme la lucha por el poder del ser, del estar. Supongo que me cansé y me rendí.

Ahora estoy desentrenado, estoy pero no estoy. La desilusión que me produjo la lucha social por destacar, me hizo pensar que tal vez no importaba si cedía protagonismo, pues ¡me equivoqué! este mundo es tan voraz que si das tu espacio no solo lo ocuparán de inmediato, sino que nadie estará dispuesto a devolvértelo, aunque sea tuyo por derecho propio de existir. No pienses que será fácil ser otra vez, estar otra vez. Esto es una lucha de supervivencia, si no te alimentas morirás de hambre y si tu alimento lo cedes a otros, ellos se harán más fuertes, aferrándose en tu lugar, con sus garras, para intentar no soltarlo jamás.

Si quiero existir tendré que luchar, tendré que empujar más fuerte.

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