martes, 8 de febrero de 2011

CABEZA MALA

Ando, con la cabeza mala, sin dejar de pensar. Parece que todo perdió color, parece que todos perdimos viveza. Yo espero que sea por el invierno, que no estemos atrapados sin mas en un estado depresivo general. Yo espero que en primavera todo cambie, que este gris sea producto del frío, que este suspiro interminable de resignación sea un espejismo temporal.


Bien ¿de qué estoy hablando? Tengo en mi cuenta bancaria un cero, un rosco, un vacío, un nada; tengo un trabajo que es humillante, con una jefa mal criada y poco profesional; tengo un desequilibrio social; tengo unas caras tristes que me acompañan, en la calle, en el metro, en las cafeterías, en los supermercados. Mi mochila siempre llena de curriculos listos para dejar. A veces tengo hambre, hambre de lo que no me puedo permitir. Tengo la sensación de que esto va a durar mucho tiempo y el tiempo que pasa me hace dudar. Las dudas que tengo, sobre mí, sobre mis capacidades, dudas que infravaloran, me tienen andando sin dejar de pensar.


Cuando duermo sueño, con las piedras de mis zapatos, con las sonrisas obligadas. Estoy cansado y empiezo a entender que no soy el único ¿Son estos tiempos que corren? ¿Crisis? Supongo que si...


Con la cabeza mala, llena de preocupaciones.

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